Pantera ya está en casa, sana y salva. Había hecho del coche de un garaje su refugio… Nos avisó una buena mujer que había visto el cartel. Elena, su dueña, que seguía con su rutina de pasar las noches en busca de su Pantera, cambió su patear la ciudad por quedarse sentada frente al garaje. Al cabo de unas pocas noches, Pantera, que se asomaba de vez en cuando a la acera, cruzó hacia Elena. Se acercó a ella, Elena la fue acariciando y, sin pensárselo 2 veces, la cogió por el pellejo y la metió en el transportín… Todos estamos súper contentos de este feliz desenlace…
Pantera ya está en casa, sana y salva. Había hecho del coche de un garaje su refugio… Nos avisó una buena mujer que había visto el cartel. Elena, su dueña, que seguía con su rutina de pasar las noches en busca de su Pantera, cambió su patear la ciudad por quedarse sentada frente al garaje. Al cabo de unas pocas noches, Pantera, que se asomaba de vez en cuando a la acera, cruzó hacia Elena. Se acercó a ella, Elena la fue acariciando y, sin pensárselo 2 veces, la cogió por el pellejo y la metió en el transportín… Todos estamos súper contentos de este feliz desenlace…